¿Dónde empezó todo?

Casi todas las razas comunes de patos de hoy en día tienen su origen en el salvaje Mallard, Anas Platyrhynchos. Este nombre proviene del latín, anas (pato), y de una combinación de dos palabras griegas, platus (amplio) y rhynchos (pico).

Nadie sabe con certeza cuando se empezaron a domesticar los patos silvestres, pero hay evidencias que sugieren que los egipcios usaban patos en sus sacrificios religiosos (ver foto a la derecha, Akenatón sacrificando un pato, 1353-1336 a.C.) y, posiblemente, también se criaban para comer. Al Sudeste de Asia también criaban patos en cautiverio antes del 500 a.C., y los romanos disfrutaban de la compañía de esto animales, siempre y cuando hubieran sido asados antes. Hasta el S.XIX los patos eran criados principalmente por sus maravillosos huevos. Las razas con plumas blancas corrían menos suerte, ya que su carne se considerada más sabrosa.

Solo hay un pato que no es descendiente del Mallard, la especie Cairina moschata, conocido también como el pato moscovita o el pato criollo, proveniente del Centro y del Sur de América (en tu próximo viaje por el Amazonas podrías localizar uno). Los conquistadores españoles lo trajeron al regresar de un viaje en el S.XVI.

Los patos salvajes son excelentes voladores y también han sido tradicionalmente cazados por deporte y para comer. El pato miñón pertenece a una raza pequeña y adorable utilizada por los cazadores para atraer a los patos salvajes por su gracia y charlatanería. Más recientemente, esta raza se hizo muy popular como animal de jardín debido a sus bonitos colores, forma y tamaño.

Los huevos de pato son más grandes y más ricos que los de gallina, siendo muy populares en el mundo de la cocina. Ahora hay muchas razas que ponen tantos huevos al año como las mejores gallinas.

Customer Images

Comentarios

There are no comments just yet

Dejar un Comentario

¡Consigue el Newsletter de Omlet!

Cerrar

Inscríbete para conocer las últimas noticias, ofertas especiales, concursos y mucho más. ¡Totalmente gratis!